Dra. Cristina Jiménez

En Celulitis, Colaboraciones, cuerpo Publicado

Una gotita de fairy, ¡y adiós a la grasa!

 

 

Este post es la continuación del artículo de la escritora y periodista Elisabeth G. Iborra sobre el tratamiento con ácido desoxicólico titulado Una gotita de fairy, ¡y adiós a la grasa! y aquí puedes comprobar las medidas obtenidas y los resultados que ha ido notando en sus propias carnes en los menos de dos meses que han transcurrido hasta su revisión en la clínica.

 

“Efectivamente, a los tres días, me sentí menos molesta y volví a ir a spinning y, lo mejor de todo, me tomé tan en serio lo de aprovechar para hacer dieta que incluso yéndome de vacaciones durante un mes y medio y quedando con mis amigos a disfrutar del placer de comer, estuve controlando todo lo que pude para no estropear el efecto del tratamiento.

A las tres semanas de hacérmelo, estaba así, supongo que aún veis mis minitetillas con los tirantes. (Me estaba cuidando pero yo la fruta me la tomo en catavinos).

 

Al mes aproximadamente, empezaba a hacerme fotos en el ascensor admirándome a mí misma cual adolescente que manda fotos para ligar por las redes sociales (de ahí la calidad).

Esta foto de aquí abajo fue hace una semana, con la cámara por debajo de mis pechos, que conste. Al loro, por favor, con la diferencia entre mi barriga antes y después. No me lamo las ingles porque no me llego, en serio.

 

Y por fin, después de comerme todas las proteínas del Mediterráneo y algún que otro hidratillo de carbono en forma de fideua o pa amb tomaquet, vuelvo ayer a la revisión médica con Cristina y prácticamente me aplaude cuando me ve: «¡Pero si estás de revista!». Mira, tampoco es la intención ir ahora de modelo a los 41, pero me hace bastante ilusión poder meterme en MI ropa, en la talla que llevaba antes de cebarme como si hubiera que acumular reservas para una guerra civil, la verdad.

 

A todo esto, ni siquiera me he pesado en ningún momento antes ni después del tratamiento, pero las medidas del contorno no dejan lugar a dudas:

De cintura, he pasado de 79 a 72 cm.

De abdomen, de 86 a 77 cm.

De los lomos de los riñones, de 96 a 84 cm.

Y de las axilas o minitetillas, de 87,5 cm a 80, ahí es nada.

Así que ya me dirás cómo, compañera de fatigas (y probablemente de atracones), después de haber visto obrar en menos de dos meses semejante milagro en mi cuerpo, tras dos años luchando por recuperar mi peso ideal, me vuelvo yo ahora a descuidar y a dejarme crecer. No, hija, no, ¡lo mejor del fairy de Cristina Jiménez Betancourt es que te anima a continuar cuidándote para mantener el efecto conseguido!.

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